Rutandes en Percade 2011
Una interesante entrevista otorgó nuestro director Adriano Devillaine a revista Trabajo&Empresa
en relación al taller de apertura para el congreso Percade 2011 a realizarse el 24, 25 y 26 de Septiembre de 2011. A continuación puede acceder a este artículo.
"La incertidumbre y la certeza serán el tema central de la próxima versión del Congreso Percade,
evento en el que la consultora Rutandes desarrollará un taller, cuyo objetivo es que las personas aprendan cómo enfrentar estas realidades en escenarios cada vez más frecuentes. Adriano Devillaine, director de Rutandes Consultores, señala que durante el último tiempo nos hemos enfrentado a situaciones de contingencia que salen de lo “común”, tanto en aspectos económicos, sociales, políticos, académicos, laborales y del medio natural, llevándonos a situaciones extremas, que sumadas al mundo globalizado en el cual nos desarrollamos, nos genera una creciente sensación de incertidumbre..."
Agrega que la incertidumbre se instala cuando no sabemos responder las interrogantes ¿qué?, ¿cómo? y ¿cuándo? “No sólo refiriéndose a la obtención intelectual de información que puede o no estar disponible, sino principalmente a nuestra manera de enfrentarnos a la vida, hacer las cosas y lograr el conocimiento necesario, de manera de conseguir aquel cruce entre información, práctica y experiencia”, plantea..
Por otra parte, el experto apunta que su opuesto es la percepción de certeza, que depende en gran medida de nuestra capacidad de aprender, adaptarnos y acoplarnos al cambio..
“En definitiva, el ‘qué’ lo estamos descubriendo, el ‘cuándo’ lo tenemos que decidir, aunque todo parece indicar que deberá ser lo antes posible...
Es el ‘cómo’ en donde debiéramos centrar nuestros esfuerzos para estar preparados para cuando llegue el momento de la incertidumbre..
Una vez que te pilla ya es muy difícil trabajar el “cómo” y entramos en una modalidad de crisis”, opina..
Devillaine manifiesta que hay ciertas barreras que impiden el cambio, como es desconocer la necesidad de aprender o creer que lo sabemos todo en un determinado dominio; confundir antiguas soluciones con nuevos paradigmas; tener ciertos hábitos que bloquean la comunicación o, simplemente, tener el juicio de que no podemos cambiar..
“Otra barrera es que aprendemos muy solos.
Nos enseñaron a hacerlo de esta forma desde que éramos niños y este es un problema, como un nudo que se hace sobre sí mismo y cuando lo intentamos desatar se nos enreda aún más..
Nuestra cultura –que se cultiva– nos ha mostrado, perpetuado, y sostiene una forma muy solitaria y competitiva de hacer las cosas”, asevera.
Un cambio de mentalidad
A su juicio, hemos cultivado ciertos valores y hábitos que hasta ahora nos han llevado muy lejos como país y como cultura.
“Sin embargo, hay indicios que nos muestran que tenemos nuevos desafíos muy importantes por enfrentar y que la forma de hacer que tenemos hoy, por sí sola, no es suficiente para enfrentarlos”, sostiene.
La globalización requiere una mentalidad capaz de integrar diversas culturas y formas de ver el mundo.
El especialista señala que como hoy tenemos a disposición herramientas tecnológicas que permiten y facilitan la aldea global y la integración de ideologías con una rapidez que deja atrás las formas de reacción conocidas, quedamos, muchas veces, como observadores atónitos frente a lo que sucede.
“Son muchas las ocasiones en que no somos capaces de hacer frente a los fenómenos que éstas producen en nuestra sociedad, no porque no queramos, sino porque el tiempo para reaccionar es mínimo y no sabemos por dónde empezar..
Para hacer frente a dichos fenómenos tenemos que pensar de la misma forma como lo hacen las herramientas que los generan."
Esto es “out of the box”, plantea.
El consultor dice que esta nueva forma de hacer las cosas no está escrita en ninguna parte, sino que debe ser propuesta por nosotros mismos: “Cualquier otra cosa es hablar de lo mismo, repetiremos modelos antiguos o aplicados a otras realidades culturales, generando más frustración y resentimiento. Es esto lo que evidencian noticieros nacionales, prensa escrita y electrónica y redes sociales (Facebook y Twitter), al exponer una y otra vez un malestar persistente, una brecha entre lo que somos culturalmente y lo que la élite empresarial y política con capacidad de decisión hace para satisfacer lo que cree que necesitamos”, dice.
El rol de las organizaciones
Devillaine estima que lo que se necesita es un cambio constructivista, integral y vertical, que requiere valentía para inventar y proponer una nueva forma de hacer cosas.
“A la ‘forma actual’ y a la ‘forma nueva’ les corresponden culturas distintas, en donde la segunda debe ser una evolución de la primera.
Cuando hablo de cultura me refiero a aquello que nos mueve valóricamente a modo personal y colectivo. Aquellos valores que nos definen individualmente y a aquellos que nos aglutinan como sociedad y organizaciones”, opina.
Agrega que el descontento es justamente un síntoma de una importante desalineación de la cultura colectiva oficial –aquellos valores que están implementados en acciones, instituciones y normas– y las necesidades reales que tenemos las personas y colectivo, valores que han ido evolucionando a medida que el mundo cambia.
Asimismo, dice, las organizaciones son las protagonistas de nuestra sociedad actual, parte fundamental del todo y el motor del cambio cultural, en donde la persona es la unidad atómica de la ecuación.
“Son responsables, entonces, de poner en marcha el cambio cultural necesario para llegar de lo que tenemos a lo que queremos.
Hoy las organizaciones están desarrollando procesos de Responsabilidad Social Empresarial que se orientan en este sentido y facilitan el equilibrio valórico de la organización hacia el individuo y el medio ambiente”, reflexiona.
En su opinión, ellas se han dado cuenta que las iniciativas que satisfacen las necesidades más significativas de las personas tienen un efecto de sinergia en todos los niveles de la organización, impactando positivamente en su producción, finanzas, relaciones, procedimientos y sociedad, entre otras.
